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martes, 30 de junio de 2015

Pensado en voz alta: Esto no es una carta abierta

Yo me había dejado de escribir estas sandeces, por puro recato, he aplicado cierta autocensura en mí, y a veces disfruté desde la lejanía el observar la jaula de los monos, porque ciertamente resulta ser bien divertida verla a la distancia, que siendo actor y participe de las simpáticas monerías que conllevan en algunos casos, hasta el pender de las ramas.
Luego por alguna razón, poco a poco sentí que iba perdiendo pasión por las cosas que me interesan, porque me gusta hablar, me gusta criticar, y me gusta que me critiquen, y pues siendo testigo, y callado ¿a quién le hago llegar mis tormentos ideológicos?
Pensar en escribirlos y sacar un diario de escritos, a 20 años, si es que llego ahí y el apellido finalmente termina resultando en algo, seguro me haría ver como un odiador o un vanguardista incomprendido, y no es la meta, además ya todos sabemos como terminó Artaud.
Y quizás los gritos al aire terminan siendo mejor antídoto, aunque nuestros pequeños autócratas de la cultura te intenten silenciar.
Después de todo, el vive y deja vivir, es una suerte de domesticación también, donde todos quedamos condenados a tragarnos las ideas, vivir con una sonrisa de mierda en la cara, porque uno no sabe si en el futuro quizás ese personaje te ayude a cambiar un caucho, (porque el chavismo, como buen cáncer, se nos metió en el día a día, en la rutina, ratificando la idea del "estás conmigo o contra mi", que no es más que una suerte de: o somos amiguitos o enemiguitos) y pues la libertad de pensamiento, que se la lleve un angelito, porque calladito te ves más bonito.
En todo caso, leo una comidilla de esas que más que molestia, provocan en mi un buen sentido de la retórica, esos pensamientos que intentan hallar explicaciones a pendejadas como ¿qué fue primero el huevo o la gallina?
Y me descubro desde la soledad participando, una vez más, dentro de la jaula, y ya que me he infectado nuevamente del parasito de la acción, pues bato los brazos al aire, y chillo como un <>; que es el que más se me parece.
Y aprovecho para aclarar que esta no es una carta abierta, y que no formo parte del clero epistolar que hoy en día gobierna nuestros géneros literarios cibernéticos o burocráticos, donde el "Caracas, xx, xx, MMXV. ATENCIÓN Sr. tal o Srta. tal cual", ya es un recurso o un síntoma de buena educación para impeler motivaciones que finalmente terminan en: "Esperando que te vayas al coñisimo de tu madre, ATENTAMENTE, fulanito de tal".
Explicada la intención, procedo a maullar:
Un director de teatro, antes joven, criticaba al medio por no tener espacios, tildaba a los demás de vacas sagradas, se molestaba porque nadie veía su trabajo o se le criticaba con fuerza.
Quizás todo ese sistema, abocado a cierta perfectibilidad de creación permitió que aquel, que fue joven, creciera y se hiciera un nombre.
Ahora, hoy día, ese director de teatro, ya no tan joven, y ciertamente con una visión caduca (propiciada por el ombliguismo de nuestro casi extinto sentido cultural de aprendizaje y retro alimentación) llama becerros a la nueva generación, convirtiendose así mismo en un gestor de censura, su reproche básicamente se parece al Madurismo que nos gobierna: 1) No hables mal de mi 2) No me critiques 3) Ponte a trabajar 4) haz lo que yo quiera.
Perfectamente esto deja ver un delirio de grandeza, donde sus propuestas deben ser como las del celestial, tan buenas que sirven hasta para que la gallinita ciega cruce la calle.
Habrán quienes aplaudirán y hasta se sientan representados, y habrá quienes no. Pero resulta que la polarización social a las que nos hemos visto sometidos, hace ver al que no está de acuerdo con una idea, como una suerte de idiota relegado a ser la burla entre oficinas gerenciales de espacios culturales. Porque es que además, hoy día puedes hacer un chiste de todo, sentirte a gusto, tomar café, fumarte el cigarro, sin que nada importe, porque realmente nada importa.
Es simpática la anécdota porque deja entrever varias cosas:
1) Hay que ver que nuestra hipocresía, jalabolismo, falta de respeto y poco compromiso para con la palabra es lo que tiene a este mundo tan jodido e ignorante. Aparte del ISIS, la hambruna en el Africa, la guerra por el agua, y un montón de otros etc, que hacen ver trivial la extensión de esta pendejada.
2) Cualquier crítico de los sistemas culturales puede ser tildado de becerro.
3) La generalización de las acciones personales, terminan metiendo en saco a todos, esto no es más que una prueba de que el populismo lo llevamos en la sangre.
4) Cuando se critica a una vaca sagrada siendo así mismo una vaca sagrada, la disociación más que un fenómeno se ha convertido en un estilo de vida.
El no estar de acuerdo con algo o con alguien ¿te convierte en su enemigo? tal parece según lo aprendido en la Gran Misión Teatro, que la necesidad de dialogo es apenas un espejismo que se viene abajo cuando profundizamos en nuestra carencias y las tapamos con un backing viejo y remendado donde sigue siendo preferible el estampar la sonrisa como método de encuentro para la creación, y no el usar la palabra con intención de reformulación. Pues si criticas que todo sigue siendo igual, es porque tu mismo haz permitido que sea así. ¿No les parece?
Sirva la polémica en cuestión, para ser olvidada, comentada o burlada.
En Caracas a los 9 días del mes de Junio de 2015.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Pensando en voz alta: Sobre la dramaturgia venezolana.

En la rueda de prensa del "Festival de Jóvenes Directores" organizado por Trasnocho Cultural, ante una pregunta sobre la dramaturgia venezolana, planteada por el dudoso "crítico" Edgar Moreno Uribe, el director Hector Manrique respondió: "Los dramaturgos venezolanos tienen que calentar más la silla".

La gratuita polémica en cuestión se presentó ante el conocimiento de la elección de los 8 textos seleccionados para dar inicio al festival, lo que este "periodista" al parecer no vio, es que no había una hegemonía europea o norteamericana en el criterio de selección, pero de alguna forma si temática: los problemas universales de la existencia del hombre, que traídos a nuestra latinoamericanidad pareciera nos son más pertinentes a la hora de verlos bajo nuestra lupa, por razones ya harto conocidas, parte de esto, nuestro gran complejo de inferioridad.

De los 8 textos seleccionados, dos fueron escritos por dramaturgos venezolanos (Gustavo Ott, Ugo Ulive) y dos fueron adaptaciones de obras del teatro clásico contemporáneo versionadas también bajo plumas venezolanas (Javier Vidal, Claudia Lizardo) de las otras cuatro, una de ella forma parte de nuestra reciente dramaturgia latinoamericana (Daniel Dalmaroni) y de las tres sobrantes, una pasó por la reescritura del original (Luigi Pirandello). Pensar que montar a Edward Albee e Eugène Ionesco (los únicos dos autores, que en este caso fueron "respetados" en el original, con "Historia del Zoo" y "La Lección" respectivamente.) no es pertinente, o que le está quitando puesto a dramaturgos nacionales, como textos elegidos para el arranque de un festival de jóvenes directores, no es más que un capricho o un berrinche innecesario que demuestra, desde mi percepción, dos cosas: primero, deja en evidencia la poca capacidad critica de nuestros críticos, y segundo, que en un país donde el arte no es visto como una profesión, cualquiera puede hacerce portavoz de ella.

Aunque la pregunta ¿por qué no más dramaturgos venezolanos? puede resultar pertinente, aislandola del contexto inicial. 

¿Hay que superar a Cabrujas?

El teatro de Cabrujas comprometido siempre con nuestra historia político, social, pareciera no se ha superado a más de 20 años de su desaparición física. Montar a Cabrujas siempre presupone un acto de actualidad e irreverencia, considerado el "único intelectual" de nuestro historia contemporánea reciente, a mi esto me resulta del todo preocupante, sobretodo porque la lucidez lúdica de maestros como Chocrón pareciera ya no tienen espacio (interés), y la dualidad ideológica de otros como Chalbaud que le han quitado mérito a su legado. 
Hoy por hoy la dramaturgia venezolana, a excepción de casos aislados como el de Karin Valecillos quien demuestra un interés en su prosa sobre el rescate de un pasado reciente sumergido en la violencia (29/10/88) o sobre nuestro presente sin esperanzas ("Jazmines en el Lídice") o esa eterna búsqueda de la identidad que parece no superamos jamás ("Lo que Kurt Cobain se llevó", "Vino la reina") ha demostrado que nuestra cultura, nuestra venezolaneidad en lo positivo o negativo, tiene público, despierta interés, y sobretodo llama a la reflexión.

¿Por qué, entonces, para hablar de nosotros, por qué para hacer metáfora de nuestros cambios conductuales propiciados por un gobierno que ha destrozado nuestra estima, nos ha separado y nos ha llevado por caminos de la violencia;  en la mayoría de los casos se recurre a la dramaturgia foránea?

Esta pregunta, incluso podría ser similar al de los síntomas de nuestra cinematografía, por cada película venezolana en cartelera, 10 son extranjeras. Tampoco hemos superado los errores, pues esta reflexión, Rodolfo Izaguirre bien puedo haberla hecho en los años 80´s. Es triste que estemos continuamente mordiendonos la cola, pero basta con afirmar, creer, y finalmente entender, que esa sentencia que dicta "que estamos condenados a repetir la historia" se haya convertido en mantra.

Reflexionar sobre lo que ya se reflexionó, refleja inmediatamente nuestra mediocridad, y las pocas intensiones que hemos tenido de forjar un cambio cultural. A nadie le importa. Y a quien le importa, es visto como un rebelde, una suerte de enemigo intimo incomprendido, que habla de más y que no suele cerrar la boca para conveniencia de otros.

¿Los dramaturgos venezolanos tendrán que calentar la silla realmente? ¿O a los realizadores de teatro no les interesa la dramaturgia venezolana? ¿Qué se considera hoy por hoy dramaturgia venezolana?
Si uno hace un vuelo veloz por la cartelera teatral y los textos escritos por venezolanos, podríamos decir que nuestra dramaturgia en tiempo presente, no es más que un cumulo de adaptaciones de películas, cuentos, novelas exitosas que despiertan el interés de un público tan ignorante como el artista ¿dónde está el germen de lo original? ¿a dónde van esas historias que debemos contar? Me atrevo a decir, que al cajón del mismo dramaturgo, porque también en muchos de los casos el dramaturgo decide escribir sobre lo que no somos, lo que no nos importa, o lo que poco nos afecta.

En Venezuela, el dramaturgo también es creador (y esto es algo mundial, en algunos casos), escritores como Xiomara Moreno o Javier Moreno se encargan de las puestas de sus textos, otros han creados matrimonios creativos como es el caso de Marcos Purroy y Daniel Uribe. Pero sin embargo una gran parte de nuestros dramaturgos pueden quedarse sentados esperando por ser montados y destinados a ser escuchados por un público quien bien puede dictar la sentencia final ¿se le ha quitado al público la opción de escuchar nuestra dramaturgia, y de ser ellos los jueces definitivos del gusto? 

Puede ser muy fácil decir "Si quieres montarte, móntate tu mismo", no creo que esto se trate de perseverancia, voluntad o falta de trabajo. La comunión para este tipo de eventos creativos siempre va a hacer necesaria, quizás sin la existencia de Tumbarracho Teatro, la obra de Valecillos continuaría invisible, así como en su momento ocurrió con Grupo Theja y la pluma de José Simon Escalona, Javier Vidal, y demás. También se trata de que la escritura por lo general suele ser un acto en solitario, pero entonces ¿necesita el dramaturgo de un amigo para ser montado? ¿y qué se puede definir cómo amigo en este medio? 

En definitiva, cada quien es dueño de su criterio, de sus intenciones y de sus deseos, cada quien puede tener la libertad de hacer lo que quiera, de ser un critico de teatro y quedarse dormido durante la mitad de la obra y aún así escribir una nota crítica de la obra sin ninguna objetividad, de ser un dramaturgo y plagiar una historia, de ser un director y no haber nunca dirigido a los actores, de ser un actor y jamás haber estudiado o haberse preparado para tal fin, todos condenados a perder credibilidad.

¿Importa la credibilidad?

Sí, cada quien es libre de hacerlo ¿pero nosotros tenemos que ser libres para aceptarlo? ¿eso es libertad?

viernes, 3 de mayo de 2013

sin título



las fauces del ocre se dibujan en estas heridas de desolación,
hay arena entre tus dedos, octavas de clamor bajo tus labios,
y una sensación de vertigo en tu reflejo.
tu sombra es el cobijo de la razón, y entre pinceladas de arte,
la dulce posibilidad del recuerdo.
porque la memoria es incapaz de olvidarte,
así entre tu voz y mi sonrisa, la posibilidad
de un imposible,
porque no hay fantasía
si no el deseo del improvisto.

sábado, 27 de abril de 2013

(...)


No soporto de ti
la dualidad de las palabras,
o quizás es que no soporto
la dualidad de mis deseos.
¡Está bien!
¿por qué si pides una cerveza
siento que lo haces por mí?
¡Ja!
No.
Sería enfermizo.
Pero si creo que cuando hablas
de amor,
de ese que te hace falta,
yo podría cubrirlo.
No sé.
Me siento dispuesto,
pero así es esto.
No prometo que sea una verdad,
ni una gran verdad,
las verdades existen
pero la mía no ha sido corroborada.
-Podríamos intentarlo.
No.
Frase estúpida.
Podría decirte que te quiero
¿valdría la pena?
Si.
No.
Tal vez.
Para mí si.
Decirlo sería la expresión
de lo que siento,
para ti
de lo que deseas.
Yo soy un romantico,
y los románticos pasaron de moda,
ahora se enamoran de las cervezas,
el whiskey,
y la pornografía,
para eso quedamos,
para recitarle poemas a las putas
(siempre ha sido así)
¿De qué hablo?
no me gustan las putas
la que se dejan recitar poesía
por dinero,
no, es que no me gustan las putas
y a las mujeres le gusta otra clase de poesía
la que se hace con el cuerpo.
Mi sensiblería masculina,
no es muy masculina;
ahora dicen.
¿Entonces?
¿Cómo hago con la persistencia?
se agota con la voluntad del poder
y el no querer,
y quiero.
Pienso que soy complicado
como una mujer.
No
Mentira.
Las mujeres no son complicadas,
lo veo en tus ojos,
tú no eres complicada,
quieres lo mismo que yo
pero de otra manera.
Yo te ofrezco lo mejor de mí,
si es que acaso queda algo de mí.
Pero tú no quieres eso,
quieres lo mejor de otro,
es como lo mío,
pero peor.
Es la dualidad masculina,
la que me hace escribir un poema y decir:
¡Qué mierda!

26/04/2013

jueves, 25 de abril de 2013

No quiero hacer.


No quiero hacer,
siento que cuando hago nada,
lo hago todo.
La belleza de eso radica
en la libertad que tengo
de dormir,
cagar,
comer,
hacerme una paja,
cortarme las uñas,
cepillarme los dientes,
sin el apuro de hacer.
Lo que algunos llaman:
< < Lo importante > >
No me importa,
no me importa lo importante.
No hacer nada
es importante para mí.
No.
No es desperdiciar la vida,
es ganarla,
disfrutarla,
como me de la gana,
no como le de la gana a los demás.
¡Me joden los demás!
Los que haciéndote hacer algo,
se vanaglorian de no hacer nada,
y, ¡Maldita sea!
ganan dinero por ello.
El dinero es bueno,
si no tuvieses que hacer algo
para ganarlo.
¿Cuándo se inventará
el dinero de la nada?
ese que se puede gastar
sin pensar en cómo
obtener más.

25/04/2013

sábado, 20 de abril de 2013

G.


Prometí que nos volveríamos a ver,
pero no que recordaría tu nombre.

Aunque si te puedo asegurar,
que lo recordé durante un mes.

Si eso hiciste conmigo durante un par de horas
¿qué será de mí en el futuro?

cuando hayamos estado en la cama,
cuando me hayas besado en las mañanas,
y ya tú, no quieras estar aquí.

Quizás entonces tenías razón,
era mejor no volver a vernos.

Un par de horas bastan para recordar
a una persona de por vida.

Una vida con una persona,
bastan para olvidarla en un par de horas.

20/04/2013.

jueves, 22 de marzo de 2012

sin título.



Parece una montaña pero es el mar
entre más cerca está la corriente
más quema la humareda,
son piezas,
escondrijos,
olas dulces que provienen del horizonte,
es la noche que se acerca.
Y entre ella se asoman los recuerdos,
siempre han estado ahí,
y aparecen como fantasmas benevolentes,
incesantes como la brisa que golpea con la piedra,
aquella que ha visto recorrer el mundo
que conoce los temores del mortal,
que viajó continentes para quedar presa en el rostro.
Así se aparece el pasado
como una navaja en la carne
que no deja cerrar la herida,
así se aparecen estás montañas de mar.

Daniel Dannery.
Puerto la Cruz
17/03/2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Enriqueta.


La pequeña criatura negra brilla como un caucho barnizado. Hace sol de mediodía y su sombra; más clara que su piel, dibuja sus movimientos sobre la pared.
Sentada en entrada del edificio, espera a su madre que ha ido al mercado vecino, por unas papas y tocino. Ella le ha ofrecido un puré con mantequilla. Y la chicuela sólo piensa en el momento a devorar el plato prometido.
Al otro lado de la acera un tonto de igual edad le saca la lengua, la mira con rabieta y un balón entre las piernas. La observa y la remira buscándole pelea y, se le ocurre gritarle lo primero que llega a su cabeza.
-¡Eh negra, eh!
Enriqueta lo ignora y se mira los zapatos, rosaditos y con lazos. Sonríe recordando a su padre, que es quien se los ha dado.
-¡Eh negra, eh!
Él  ríe y grita con más fuerza, se pasa el balón a su mano izquierda. Pasa un carro que lo borra de la mirada de Enriqueta, y el niño atontado escupe con fuerza. La baba se calcina en el hormigón de la cuneta y el niño con los bronquios suelta con fiereza.
-¡Eh negra, eh!
Enriqueta se arremanga, y respira con sutileza, intenta recordar el nudo del zapato, pues un lazo se ha soltado. Inquieta y con una mano en el entrecejo, vuelve a mirarlos y piensa en anudarlos.
El pequeño futbolista al verse ignorado le lanza la pelota con saña y entusiasmo. El balón recorre su trayecto y le roza una oreja, la pequeña Enriqueta voltea y lo mira con fiereza; le clava la mirada en los ojos al blanquito, quien no para de reír y estrujarse el pantaloncillo.
Enriqueta desvía la mirada y, recorre de derecha a izquierda esperando ver a la madre, descubre en uno de los bolsillos de su vestido azul cuadritos un sonido de papel, un crash de caramelo y con gusto zalamero lo saca para darle vuelo.
Antes de poder abrirlo una mano se lo arrebata. Al subir la mirada ahí está el tontuelo. El pequeño futbolista  la observa con maldad y antes de correr le da un manotón entre las cejas. Enriqueta desorientada cae hacia atrás y, al pararse de la acera ve al niñato calle abajo; que corre como gato, riendo y dando saltos.
Enriqueta se despierta y va tras el ladronzuelo, sus pequeñas piernas recorren el alto suelo.
Apenas lo ve a lo lejos arruga la cara y aprieta sus manos, coge fuerza e intenta ir más rápido. Una gota de sudor le cae entre los ojos y se rasca la picazón mientras recorre con enojo.
Ya se acerca al niñato quien la espera en la esquina. La remeda y se ríe mientras mueve la colita, hace voces de marica restregándole el fundillo. El pequeño niño de ademanes aguerridos.
Enriqueta lo mira con odio y recuerda a la madre cuando le prohíbe jugar con el cloro -pues a ella siempre le han gustado esas prendas de estilo desmanchado-. Corre con fuerza hacia el pequeño bandido y antes de darse cuenta el cordón se le desarma. El niño cruza la calle de vuelta a la carrera y Enriqueta se resbala por culpa de la trenza. Va y recorre hacia abajo en un lento recorrido. Mas le duele al asfalto que al pedazo de cráneo.
El niñato se detiene en plena carretera,  la mira con asombro y la señala por tontuela.
-¡Negra idiota! Le grita mientras salta de algarabía.- ¡Aquí está tu caramelo, ven y quítamelo mojonzuelo.

Y sin darse cuenta la luz cambia.

Enriqueta escucha un PAM, CRASH, TUM.
Sobándose la frente mira hacia el frente, ya no ve al ratita, sólo un carro con luces que titilan. Se para de la acera y camina hacia el aparato, se resbala con un charco y da un salto. Se mira la suela y el cordón rosado; que ahora tiene estelas de un rojo machelado.
Por acto reflejo restriega para quitar cualquier rastro.
A mamá nunca la ha gustado que le ensucien las alfombras y menos de ese rojo oxidado. 
Bordea el camino y lo que ve destartalado es el cuerpo destrozado del pequeño futbolista, que ahora tiene una pierna sobre la cabeza torcida.
Ya no mira, ya no grita, ya ni siquiera ríe.
Una mano la aparta y la empuja a lo lejos, es el hombre del carro que mira con desconsuelo. Con la mirada perdida mira de un lado a otro y no se explica de dónde ha salido ese pequeño microbio.
- La luz estaba verde ¿Tu lo viste, verdad?
Enriqueta solo asiente y lo observa sin novedad. Cuando baja la mirada descubre algo más. Sobre la mano ensangrentada del pequeño futbolista, brilla el papel colorado, es el caramelo que el chiquillo le ha arrebatado.
Sin que el conductor se de cuenta corre muy deprisa, y antes que el hombre se voltee lo arrebata entre los dedos; tiesos y manchados. Lo guarda en el bolsillo del vestido azul a cuadros.
-¡Enriqueta!
Oye a lo lejos y al voltear ve a la madre gritar, la agarra entre los brazos apartándola de aquel cuadro, macabro.
-¡Enriqueta! Hija mía. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? Enriqueta, mi pequeña.
Va la niña entre brazos y le dice sonriendo; mientras saca el dulce del cuento.
-Mira mamá el caramelo, que me ha dado la maestra de regalo, por hacer bien el trabajo.

Daniel Dannery.
21/03/2012.

jueves, 8 de marzo de 2012

Bromeo y Pirueta.


Extractos de "Bromeo y Pirueta"
Comedia Teatral en 3 actos.

I. IV. II.

  1. TRAPECISTA: ¿Por qué yaces ahí tan callada? (La Equilibrista no contesta) Ven conversemos,  y deja que estos dos descarguen sus querellas. (La Equilibrista se acerca temerosa, mientras el Trapecista también camina hacía ella.) ¿Por qué no hablas? ¿Te da vergüenza? Yo también sufro del mismo mal, pero suelto palabras, quizás de más, discúlpame si hablo demasiado. (La Equilibrista se le queda viendo) ¡Que raro! He sido flechado y jamás sabré si me corresponden de la misma manera. ¿Verdad? (La Equilibrista Ríe.) ¿Te burlas de mí? Lamento ser tan directo, creo que sería más prudente presentarnos primero. Soy un trapecista ¿Y tú eres… (La Equilibrista ríe) Sigues burlándote de mi, si al menos me pidieses que me vaya, ya no estaría aquí. (La Equilibrista hace mímica intentando explicar su función en el circo, El Trapecista entiende.) ¡Una equilibrista! Pues hemos sido afortunados, haríamos un espectáculo maravilloso. “¡Nunca nadie jamás! vería actos de tal proeza como las de La Equilibrista Que Calla, y el Joven Trapecista Enamorado”. La gente pararía de respirar, mientras nos ven dando besos en el aire. (La Equilibrista ríe) ¿Te parece una buena idea? Ya veo que sí, aunque sigues riendo y yo sin saber a dónde va todo esto. (La Equilibrista lo rodea caminando, lento y sonriéndole) Me voy a marear, si sigues haciendo eso… ¿Puedo tomar tu mano? (La Equilibrista le extiende la mano) Me haces feliz. Nunca mis ojos habían visto tan delicada y suave piel. (Se arrodilla, la Equilibrista ríe.) ¿Y besarla puedo? (La Equilibrista le quita la mano, se da media vuelta) Prometo no encariñarme con todo el brazo, apenas un dulce beso te pido. (La Equilibrista, lo mira dudosa, luego sonríe y vuelve a extender su mano) Es tan dulce como el azúcar, así lo había imaginado.
II. VI. III.

(Música. De repente un aro desde la tramoya comienza a bajar, la equilibrista se sienta en el aro, comienza a dar vueltas, el aro sube suavemente, el trapecista sale de su escondite y se acerca a la frontera, ve a la equilibrista desde abajo, la equilibrista no descubrirá al trapecista hasta que este comience a hablar. Sonido de risas delicadas. De ser posible técnicamente, las acciones de la equilibrista deberían ser coreográficas en el aro, dándole sentido simbólico a lo que el trapecista dice.)

  1. TRAPECISTA: Si ríes, yo río contigo. ¿No es eso lo más grande que tenemos? Poder reír... (Risas grabadas) Si tuviese alas para llegar a donde estas. O saltar, y que saltemos juntos hasta el cielo. ¿Cuánto puede importar esta división estúpida, cuando lo que quiero es vivir más allá de esto? (La malabarista hace algo en el aro, y él piensa que va a caer) ¡Cuidado! (No pasa nada) si caes, quiero caer contigo. (Comienza a caminar hacia la frontera) y no te miento si te digo que al caminar siento temor de caer. (La equilibrista baja de su aro, el trapecista se monta sobre la frontera, la equilibrista comienza a caminar hacia el.) Podría pasar esta frontera inútil para poder verme en tus ojos (La equilibrista entra en pánico, intenta evitarlo). No lo puedo entender. Para adorarte tengo lo que la vida da, y si tengo que tumbar todas las fronteras que el mundo imponga para aprovechar ese tiempo, lo haré. (Cruza la frontera hacía el CIRCO B, los dos quedan frente a frente, la mira fijo.) No puedo ver más tus labios sin pensar en besarlos, y esta vez no pido permiso. (Se besan) Hay antídotos para el odio y tú eres uno de ellos. (La vuelve a besar)

Daniel Dannery.
2009-2010.

Toro comiendo caja.


Este cuento forma parte de una técnica de escritura automática que empleaba hace años. De esa técnica salieron cuentos como: Ovejitas (El primero que realicé basándome en la técnica), Cuando Sabana Grande se Haga Más Pequeña, En Chacaito hay hambre, De Elefantes y Noche.

TORO COMIENDO CAJA, fue el último cuento que escribí automáticamente.


    Alucinación errante de quereres verborreicos, nada conceptual dentro de la misma: Yo, Yo. Ya y Ya, de soy tú, soy, y yo es yo. Más cumplimiento del deber que placeres que confluyen en entradas y miradas arqueadas…como medias caídas o pantaletas cagadas. La lengua en la entrada vaginal como acto cunnilingus de petit mort, aunque sal, sal, sal a mar de hierro y vitaminas proteicas en nucita, zucaritas, y jamón plumrose. Rosa la dada pertinente de bebés a 4 años: policía, acción, reacción, Buda y el tipo de las cenizas en foto vieja con Hitler de lado en fuhrer fuhrer. Bandera de sociedad, comarca la marca de caca.
-¡Que lindos pies!
Uñas añejas con sabor a cloroformo casi aminoácido en amoniaco derecho, revés, revés, te ves la loca en Word palabra, labra, cabra la mas puta de teticas chiquitas para fácil uso de succión intangible en deseo comestible de bomba. Añicos y tierra, tierra ¡carajo! Pobre Triana en la liana con: colón, colon a lo ciego en intestino delgado. La Pinta enchica mucho, mucho en caja bañada en meao. Tetica llena y chupando, chupando, chupando…como borracho a botella é ron en porreros artefactos de elucubraciones febriles como pingas alegres en boulevar de navajas y cucas rotas.

Te escribo carta entre Dean y Brando, santo dios de los pobres en infiernos y deseos de celos.

Querido Y Y Y a los 70:

   Aquí la misma mierda, imagino que allá también con otro color... ¿Cómo van las cosas con el chivudo? ¿Aun guindándole el sucio de los pelos y enchumbándose con el jugo de lechosa?...¿sigues con el tratamiento anti-tabaco?…espero que si…nunca me gustó el olor de tus labios.

Atentamente
X X X

Al igual que rebeldes en causas pagadas, bombacha, bombacha –uhmmmm- más, más, más. Noticia de culebra cíclope como diosa griega peleando el broche en Troya. -Mmm mmm-. Este, Orestes, Mestes, este-oeste, brújula de escasa resistencia magnética en busca de huecos atractivos para empinar la polla, enchinchado en gallina flaca porque negra con chancrito paga caro la gracia. La temiga con sabor a limón en la lengua –uhm, uhm- Sobertico y bachaco en cerro bajando cable de papagayo pegado junto a zapatos marrones y chorizo quemado.
-Por el culo por el culo.
Anoche el nocturno hacia guardia entre osos maricones: i´ve got the  power, y, yes i cant, yes i cant entre estreches y aceites Jhonson babies para suavizar conmociones sentimentales en mujeres de corazón grande y tacón aguja como tarjeta de crédito entre nalga y nalga.
Depositó
y
cobró,
Su más humilde servidor:
 Toro, el capitán de arena. 


Daniel Dannery.
2006

Douglas 138 DC-2s




A Danilo Dannery.

Del cuento al cuento. Porque hay que ver que mucho vividor con pinta de parasito abunda camuflado con traje de socialista, comunista, altruista, pedoista, monarquista, y todas las listas de istas posiblemente vistas.
Que llegar a viejo no es tarea fácil. Ni tener el interior con mancha de excremento, porque la mano no llega bien al culo, y el papel a veces ni alcanza para limpiar tanta mierda, sobre todo la vida misma que se lleva a cuesta. ¡No! ¡No!, papel para eso no alcanza, ni siquiera tela de la más cara.
Y llegar a viejo con la baba que se cae como si de un perro se tratara, profesando igualdad en los pueblos cuando el gusto del faisán vale mas. La mentira tampoco es fácil, y el dominio de poseer al otro y hacerse ver menos aun.
Se confunde la pasta con la prole, el licor con libertad, y el paquete de uñas saladas que profesaba Von Gomas con el verde estampado en el papel rectangular. Que basta leer dos o cuatro libros en la vida para creer que es uno es más sabiondo que cualquier mujer indígena que prefiere pedir antes que trabajar. 
Ahhh la igualdad.
¡Otro scoth en las rocas por favor!
On the rock´s le voy a dar en la sien al culicagado que se me presente con tres limones. Que los prefiero mejor en vaso limpio, y agua fermentada del más puro manantial con hielo de grifo. Igualdad, porque tanto Abajo como Arriba en algún punto se unen.
Llegar a viejo es quitarle la vida a la familia, y mejor pensar en joder al otro que caerse a peos y decir ¡me voy a matar! ¡Me voy a matar! Con el culillo que da esa vaina. Si nos han enseñado desde chiquitos que la pelona es una de las cosas más horribles, que dolor, que dolor, que pena digo yo, y Mambrú en la guerra, quitándose alguna uña encajada.
Llenarse de cremita para bebé, o lubricar el culo con gelatina Rolda, porque está cara la Lubrix, e igual las dos están hechas a base de agua, pero prevenido antes que lamentar, y leer bien el empaque que diga “sin alcohol” no vaya a ser que se te irrite la hemorroide y pases toda la vida sangrando, como menstruando, pero por el culo, pero desangrando, y desangrando hasta que te agarren, te bajen los pantalones y escuches venir al tumulto de iguales gritando, armando una barulla de barrio con el Primera de fondo, y el grato recuerdo de Simoncito en la caracas de ayer.
¡Agarren al viejo!
¡A ese lo cojo yo primero!
¡Revísale el bolsillo!
¡El bastón le sirve a mi abuelo!
Llegar a viejo no es fácil y menos si te engañaste a ti mismo pensando que tu vida seria más tranquila, que estarías en los miamis tomando agua de coco con uno mayor de 18. Soplando vela sin diente, y creyendo que la familia que siempre jodiste se iba a ser cargo de ti.
Y me proclamo agnóstico, porque jamás en mi puta vida como buen venezolano que soy he vivido una guerra y he tenido que comer carne humana, soy más humanizado y mejor no creer en nada, porque creo solo en mí. Igualdad. Igualdad la que hago con la estafa, y la mano sudada hedionda a semen fresco, riendo, riendo, revolcándome en mi calor humano. Porque llegar a viejo es haber tenido las pilas bien puestas y haber sido más avión que cualquier Douglas 138 DC-2s pensar en los nietos, la responsabilidad y cuantos me llevé por el medio.

Para eso no existen recuerdos.                                     

Daniel Dannery
Noche tranquila del 6 de diciembre de 2006. 

Contar algunas cosas.



Mi padre decía, mejor morir antes que traicionar la patria. Mi abuela no decía nada, murió y sigue muerta. Mi madre decía, mejor el trabajo honrado antes que robar. Mi hermano no decía, prefería gritar. Mi hermana decía que era preferible insultar al prójimo antes del que el prójimo te insulte a ti. Mi otro hermano decía, los secretos aun después de dichos siguen doliendo, entonces es preferible seguir guardándolos. Mi hermano, que es más mi padre que mi hermano decía: ¡SI NO QUIERES PREPARAR NADA, ENTONCES NO LO HAGAS! Mi madre decía, tu hermano se va de la casa, vamos a ver cómo nos arreglamos. Mi abuelo al igual que mi abuela, está muerto. Mi padre decía, todo en esta vida es cuestión de hábitos. Mi madre decía, ¿si tanto te desagrada algo por qué sigues en busca de eso? Mi hermana decía, de problemas familiares no pienso hablar contigo, mejor se lo cuento a un amigo. Mi hermano decía, ¡y que se vaya la gente a la mierda! Mi otro hermano decía, aún después de años de contarle a mi padre mi secreto; sigue sin hablarme. Mi padre decía, el homosexualismo no es un pecado, sino una situación. Mi hermana decía, que no decía nada. Mi madre decía, yo solo sé que prefiero no saber. Mi padre decía, que las cosas en la vida hay que hacerlas con el respeto posible, sino, no se hacen. Un hermano que no conozco, no dice nada porque no conoce a mi padre. Mi hermana decía, y tanto decía que terminó diciendo. Mi padre decía, que yo no era el culpable de sus errores y por eso me aceptó. Mi madre decía, que le debía todo a mi padre. Mi hermana decía, que es mejor una vida de puta que de bastarda. Mi padre decía, que un hijo es un hijo, y esa palabra ya no se usa. Mi hermano decía, viejo tacaño. Mi padre decía, las cosas que menos importan en esta vida es el dinero y la religión. Mi madre decía, que Dios lo puede todo. Mi hermano decía, cuídame San Onofre. Mi otro hermano, no se que decía. Mi padre decía, que en Estados Unidos todo funcionaba mejor. Mi madre decía, pichirre, avaro, viejo desgraciado. Mi hermana decía, sal de esa casa que es mía. Mi otro hermano decía, gracias a Dios estoy fuera de ese país. Mi padre decía, una cosa que es de uno, también es de todos, hay que compartir. Mi madre decía, ¿y dónde vamos a vivir?. Mi padre decía, que si uno ya no quería seguir viviendo ¿para que continuar haciéndolo?.
Mi madre lloraba. Mi Hermano gritaba. Mi hermana buscaba un motivo. Mi otro hermano estaba lejos. Mi hermano que no conozco pero sé que existe, no sabe nada de lo que ellos dicen. Mis abuelos es preferible que estén muertos. Mi padre ahora es alimento de la tierra. Y yo sigo aquí.

Ellos, todavía siguen diciendo.

Daniel Dannery.
Tarde del 01 de diciembre de 2006 

Noche.



en la esquina de la cuadra de enfrente hay una puta eso me han dicho juega con botellas con hielos con la tanga se abre la pantaleta susurrando al oído para que el lujurioso espectador introduzca su billete con sus dientes una puta cualquiera dicen los demás que se soba los pezones los aprieta con encantos de diva encariñada con los años y no tiene vergüenza de pasar la botella por el hueco del culo para luego dársela de beber al comensal divina puta me parece que baila al ritmo de las danzas sociales y con la sonrisa falsa para que de las propinas del bikini se coma la arepa del desayuno en la esquina de la acera de enfrente hay una puta usa tetas de plástico de más fácil uso claras de limpiar y de pulir con el rostro del animal que come juega con la lengua sobre la piel tanteando territorio ajeno no sabe que el promiscuo de la esquina es el marido que dará patada en el culo si se toca de mas pero ella sigue activa e incita y muestra y mete los dedos en la mayor profundidad de su organismo para que salga chorreadito y darle de beber a algún niño de pantalones mojados y que no se mueve aunque tenga miedo de mearse encima la lengua afuera esperando que los dos labios se separen para mezclar fluidos y disfrutar del acido corporal de un liquido más compacto que el agua y de claras afluencias químico corporales que son difíciles de digerir y entonces el güebo se para y se moja el interior y se aguanta el meado que espera ansioso por salir porque ya riñón esta molesto y se molesta cada vez más y quiere dejar libertad de cuando en vez pero cerebro se lo impide hormona se lo impide la puta de la esquina de en frente sigue tanteando  recuesta el trasero de un tubo sucio que luego lame para incrementar el morbo la saliva el fluido  las miradas chamuscadas de tanto encoge y estira que lastima que la mano este a una orilla del pantalón y no se pueda hacer nada recuerda marido ve y no se toca si se toca se espera una coñaza que deja los ojos morados posiblemente algún muerto en la noche que será titular de pasado mañana y mejor contener que la lagrima corra sola mientras la puta se menea tentando tentando tentando tentando tentando metiéndose dedo adentro chupando hielo y mirando con ganas de coger pero la calienta güebo no piensa en la naturaleza en que el hombre es perro hambriento que espera hueso para tragar y se va de la mano instinto manda más que cerebro y la mano posada en pantalón mientras la verga crece y crece crece y crece crece y crece y uno se imagina que la puta traga la leche o la escupe o se la pasa por las tetas pidiendo más que la bañen de leche para ser Venus Láctea alguna constelación terrestre de perversión sin condón para hacer cola y tirársela uno detrás de otro apretarle clítoris y que chille como hiena que se ríe de la carne que acaba de buscar pero marido sigue viendo cabrón  prohibiendo y de lo lejos el baño con hedor a míao rancio a zapato que pisó cagada de perro y uno babeando asqueado de tanto olor a sexo a puta exquisita que provoca violar en la barra mientras el barman le clava una botella por el culo y ella grita y chilla y se regocija de placer pero el robot intacto y la leche a punto de salir condenadas miniaturas fáciles de perturbar vendidas ante cualquier desnudo patético de noche a acabar rodando en el grifo del lavamos del baño o sobre cualquier papel higiénico que sirva de bienestar al glande inflamado y sensible solo la puta sabe lo que es el placer de enterrar la lengua y la fantasía invade ese momento como si el universo bostezara y el eco crujiera en el cerebro el interior mojado que da ganas de meterlo en la botella de cerveza que se tiene en la mano o agarrar el culo de la amiga taparle la boca y cogerla en cualquier rincón del estacionamiento romperle el hilo y que la cuca sangre y se inflame por la presión ejercida

Daniel Dannery
2006

Cosas para contar.



“…Y esta incomodidad debe convertirse en requerimiento.”
GABRIELA KIZER

A veces de noche siento que el aire se lleva mis miedos y soy un ser incompleto. Una carga de masa que sólo hace bulto, y no puedo dormir porque necesito de ello para aclarar y dejar constatado que es imposible andar con la cabeza en alto hondeando mi espada, porque en mis sueños debo sufrir, porque en mis sueños debo ser menos de lo que soy cuando camino por la acera y veo el cielo. 
Mi miedo debe estar, debe seguir atento, cauteloso, siempre a la expectativa del heroísmo.
A veces de noche pierdo el miedo, y en ese momento me da terror pensar que no puedo ser valiente con solo mirarte a los ojos. 
Rechazo que de mis ojos salga el graznido de un ave moribunda que busca llenar su cuerpo con la brisa del cielo. 
Evado el hecho de tener que pasar en medio de la costilla de un semblante para resguardarme de aquello que es ficticio. 
Para eso te tengo a ti. 
Para eso puedo soñar y sentir que en mi, siempre tendré miedo a pensar que no soñaras lo que yo. 
Porque eso me da muchas, claramente muchas mas cosas para contar.

Daniel Dannery.
2008

sábado, 18 de febrero de 2012

Sapo Punketo.


NOTA: Este es un cuento que lo escribí pensando en una imagen, y no es más que la de ¿Cómo se vería un sapo con una cresta? Me resultó divertido. Por ello lo pensé como un cuento ilustrado sin ilustración, pues mis habilidades para el dibujo son prácticamente nulas. 
Así que este llamado es para ti: si dibujas y te vacilas ilustrarlo escríbeme, tengo ideas. 

SAPO PUNKETO.

De todos los ríos en el mundo,
el Guaire en Caracas es el más inmundo.
Que venga cualquiera a discutirlo:
¡Sal a la calle y huele tu mismo!

Si llueve sin freno durante días,
podrán imaginarse la porquería;
que corre a galope entre sus olas:
Potes, bolsas, latas y conchas.

Por eso más raro resulta ver,
fauna a orillas de su caudal.
Aun así, flamingos, erizos
Y un sapo, he visto; de intenso croar.

A orillas del Guaire placido canta
<<¡croac! ¡croac!>>  con fortaleza.
A él no le importa si llueve o truena
Pues <<¡croac! ¡croac!>>, sin penas.

El sapo alegre sigue croando,
mientras el cielo en guerra estando.
Truenos, centellas se ven de reojo
Y <<¡croac! ¡croac!>> el sapo ni modo.

Él, muy divertido alarga su lengua
y caza dos moscas y una luciérnaga.
Estruendos y agua siguen arriba
El sapo <<¡croac! ¡croac!>> come su cena

Un trueno estruendoso perfila en el río.
El sapo se aparta sin mucho brío.
Le pega en la testa como un pararrayos
Y en negro le cambia el verde al sapo.

Un viaje distante le lleva en vueltas
a la Inglaterra de los setentas.
El sapo croando llega a Londres
Y <<¡croac! ¡croac!>> le importa un noble.

¿Quién iba a pensar que una tormenta,
un rayo en la testa y ancas en tierra,
sirvieran de puertas a un viaje
a Inglaterra, ¡Y en los setenta!?

¿Sería el aluminio entre los lirios?

Un joven de botas le roza el anca
Lo sube en la mano viendo extrañado
-¡Oh, <<¡Croac¡ ¡Croac!>> litlle toad.
Le habla al sapo, mientras lo ve.

El sapo lo mira y estira su lengua,
su pelo alzado confunde con cerdas
de un insecto de palo escondido entre hierbas:
<<¡croac! ¡croac!>> le responde de vuelta.

El joven lo adopta y lo lleva en su saco,
va pensando en hacerle un cambio:
-Un mohawk, le vendría bien.
Dice para sí, en perfecto inglés.

El Sapo Punketo lo llaman en Londres.
Crass, The Jam, The Adicts, The Zones:
Es lo que escucha con adicción,
aunque no habla inglés <<¡croac! ¡croac!>
                                                              en español.

Daniel Dannery.

18-02-2012 9:30pm.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Ahí.


¿Hay alguien ahí? -Preguntó un hombre.

¡TUM! ¡TUM! -Golpeó a la puerta.

Volvió a preguntar: <<¿Hay alguien ahí?>>

Se sentó. Pensó por un rato:

Espero el momento. Comprendo a la soledad. Presiento una muerte. Respiro la nada. ¿Hay alguien ahí? .-Continuó preguntando.

Se paró, y calló.

Regresó al cuerpo.

Dejó de soñar.

Daniel Dannery
31/07/2003

viernes, 5 de agosto de 2011

Pensado en los libros de Asa Larsson.

Sus ojos perdidos en la aurora boreal
un vaho silente de ardiente nácar
Y mira a lo lejos su sangre en camino
sangre derramada como un vino vertido
No entiende en silencio su justo momento
al caer desmayada sobre el austero abismo

La Senda oscura, camino del último viso.

viernes, 10 de junio de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

Cantan los pájaros.

Cantan los pájaros. 

A 

Ma. Carolina C. 

Esta noche caracas se ha vestido de rosado para caminar entre alfombras verdes mientras suspira el vuelo de las aves. Aquí están todos, la inmediatez de las corazonadas que se pliegan como el borde de una ola que tiene miedo a estrellarse contra las rocas. 
Tú que eres la sonrisa de la luna que ilumina el pasaje por donde anda el cortejo de una gala, anfitriones soñolientos que silban al respirar, y deleitan a las estrellas con su canto, como la flauta de los pueblos que envilece al más capaz. 
Oigo a lo lejos la melodía de una noche que se quiere dejar ver, coqueta, dispuesta a no esconderse, ni tener miedo, sostenida entre brazos por miles de gorriones y sobre ellos tu nuevamente, hechizando, cual sirena, transeúntes taciturnos, guiando a los más ciegos hacía la luz que da el espejo de tus hombros. 
Hay polvo de estrellas entre tus manos, tan mágica como tú mirada. Y el salitre de tus ojos hacen florecer el más pesado hormigón, cabalgando sobre el cemento como un centauro hambriento dispuesto a crear espigas que se alzan ante el cielo para hacerlo sonreír. 
Esta noche estamos de rosado, pues el blanco de tu inocencia se ha vertido sobre mí.

Daniel Dannery.
2008. 

domingo, 24 de abril de 2011

Carta de Amor.

Siguiendo con la onda de las cartas de amor, y todo el revuelo que ha causado la elección de las 10 finalistas del concurso MontBlanc, he encontrado un documento que escribí en 2008 con intenciones de enviarlo al concurso cartas de amor en aquella época. Finalmente ésta decisión fue truncada por mi falta de motivación y fastidio de tener que ir personalmente a una tienda de estas y entregar el documento. En todo caso, a sabiendas de cómo elige el jurado las cartas finalistas, se con seguridad que ésta carta que aquí publico jamás hubiese entrado en concurso. Da igual. Sírvanse de leer este documento antiguo cargado de farsa, vivencias e imaginación.


Espero lo disfruten.
D.D.


 
A ti. Espero.

No lo sé. De verdad, no lo sé. 
Las cosas pasan por varias razones, y no es necesario que empiece a enumerarlas, ya de por sí creo que pierdo el tiempo escribiendo esta carta, como para perderlo poniéndome a pensar en justificaciones y actos "PRO QUO", que no los entendería nadie, y claro está que los llamados a la exaltación del ego son para la gente que ya es famosa y no para los que se andan arrastrando por la vida con la estima en el subsuelo o peor aún, escondida en alguna roca mohosa. 

No me gustan las rocas, alguna vez lo comentaré, y así lo sabrás, a mi hermano le sacaron hace unos años unos cálculos horribles del riñón y eso me hizo recordar a cuando era un joven rozagante que no conocía las penurias del amor y fui interceptado en plena calle ciega, aquella que se bifurcaba con la mirada al Ávila, por un peñón que me lanzaron a mala saña, y ahora veo mal de un ojo. 

Como me hubiese gustado verte con los dos ojos a la cara cuando te vi por primera vez, a pesar de que dicen que el amor es ciego. Y tú corroboras esa regla, no puedo negarlo. Pero ya me acostumbre, a leer con un solo ojo, y a verte desde un sólo punto de vista. Es que esas son las cosas del enamoramiento, uno va por la vida creyendo que es inmune a todo, inclusive al amor. 

Soy un tonto. Siempre lo he sido, desde que pedí el primer numerito telefónico, un miedo horrible siempre me atrapaba entre sus rejas, temblaba, me ponía rojo, rojo como un camarón, de la misma manera en que me insolaba cuando iba a la playa y mis padres me decían que me pusiera el protector, pero yo era joven, aun veía, como ve la gente normal, y poco me importaban los concejos.

Así de rojo estoy cuando escribo esto, y el temblor no se nota en mi letra, porque le pedí a Eduardito (el hijo de la vecina) que me hiciera el favor de pasarme la carta, tiene 20 en ortografía y redacción y apenas cursa el sexto grado, a veces me impresiono de las cosas que puede hacer un ser humano.

No lo sé. De verdad, no lo sé. Espero que no te resulte mala la idea de enviarte esto, a pesar de que siempre nos sentamos a la misma hora, e intercambiamos lo cotidiano “Buenas Tardes” “¿Cómo estás?” son más que frases, a mí me parece que es más que una idiosincrasia, por lo menos en mi. 

Desde el lado en que me siento cada rayo de luz que perfila tu rostro me hace pensar que no tengo que buscar más, que estas ahí, que te he encontrado.

Ayer te vi llorando, lamento que sea así, pero jamás te había visto tan bella, una sombra negra se te hizo en los ojos, pero reí, me hiciste recordar esa película donde el tipo resucita gracias a un cuervo. Es mi película favorita, y le tengo cierto cariño. En un momento me atemorice cuando volteaste hacia mi, bueno siempre tengo miedo, pero esta vez me agarraste sin un libro en las manos, que me sirviera de tapada para ocultar mi débil e inconstante mirada. Se que fui torpe y caí de la silla, y me alivió tanto el haber caído de esa silla, porque reíste, se que no te burlabas de mi, sino que buscabas una excusa para cambiar el dolor que sentías por algo mucho mas conocido, tú risa, esa risa que alumbra cualquier cartel de panadería, que es semblante para una propaganda de pasta dental, o un comercial de televisión que trata de vender café, porque nadie como tú, eso si, nadie como tú se lleva un vasito de café con esa risa a la boca.

Quiero que sepas, que aunque me refugio en cualquier mesa de la panadería, lo hago esperando que llegues, y siento miedo a que luego de que recibas esta carta, cambies tu rutina y no vuelva a verte a tres cuartos y medio desde tu otra esquina.

Por eso he decidido aprendérmela de memoria, ir en paso firme hasta el toldo azul de "Pepsi" que te resguarda del sol de la 1pm, y decirte: 
“permiso ¿ésta silla está ocupada?” 
y viéndote cara a cara dejar que la leas mientras la escuchas a su vez desde mi tono de voz quebrajado, como los audio libros (esta idea me la dio un amigo que estuvo en los Estados Unidos, y ahí son capaces de vender cualquier cosa), pero yo no quiero que compres mi idea, solo que mientras te lleves el vasito de café a los labios, sonrías y luego que termines de leer mi carta y escucharme, me digas: 

“Mucho gusto, me llamo…”

Daniel Dannery
27/02/08
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